Método kindelán

Situación

Vivimos en un momento donde la velocidad del cambio no ha tenido referencias parecidas en nuestro pasado. Los productos, los servicios, los consumidores, la tecnología, los retos, se nos presentan cada día con crecimientos incrementales, mientras que nuestro cuerpo y nuestra mente crecen a velocidades lineales, que es para lo que están preparadas. Esta diferencia hace que como individuos nos vemos sometidos a una altísima presión para ir más rápido, pensar más rápido, actuar antes, formarnos a mayor velocidad.


No olvidemos que la mayoría de los problemas de salud que hoy padecemos en las sociedades industrializadas (cervicalgias, lumbalgias, contracturas, rigidez, artrosis, osteoporosis, sobrepeso, diabetes, hipertensión, cáncer …), son consecuencia de la discrepancia entre el diseño evolutivo de nuestro organismo y el uso que de él hacemos.


Con ello nos referimos a discordancias significativas en nuestra dieta, hace menos de un siglo se basaba comida real, mientras que actualmente predominan los alimentos procesados y desvitalizados. Cambios de horarios y ciclos circadianos, falta de descanso, exposición a periodos de estrés continuado, cambios de entorno (asfalto, hormigón y humo frente a espacios naturales), y por supuesto, cambios en nuestra movilidad. El mundo está cada vez más diseñado para no moverse.


Y qué decir de los pensamientos, las emociones y los estados de ánimo convertidos en “pilotos automáticos” de ciertos patrones alimentarios. Tomar consciencia de los cambios que ciertos alimentos pueden ocasionar en nuestro estado de ánimo es todo un logro en estos tiempos.


Sin duda, en nuestro mundo occidental, caótico, con prisas, con poco tiempo y mucho sueño, comer es algo que en muchos casos hacemos desordenadamente.

Nos movemos por patrones irregulares de hambre, gula, alegría, tristeza, preocupación, ansiedad, modas, y por tanto, nuestro cuerpo y nuestra mente sufren sacudidas por esas maneras desestructuradas de obtener energía a través de la comida.


Impactados por fortunas que invierte la industria alimenticia en campañas de marketing de productos, que no se conforman con cubrir las necesidades básicas del cuerpo, si no que, conscientes del efecto que los alimentos producen a nuestros sentidos, compiten por engancharnos a sabores y experiencias más allá de lo físico.


Y como cada vez tenemos menos tiempo para planificar comidas, las tendencias más prácticas y las modas más envolventesson las que más éxito tienen a la hora de elegir la forma de alimentarnos.

¿Acaso sabemos hasta qué punto nos afecta nuestra manera de comer?


La realidad es que ésta es una asignatura pendiente en nuestra educación a lo largo de la vida. En la mayoría de los casos, no comemos lo que necesitamos, porque no sabemos lo que necesitamos.

Mi propuesta trata de añadir valor en esa etapa específica que es la de obtener la energía adecuada y necesaria para estar en ese saludable estado físico y mental que asimile con éxito el inevitable estrés, incertidumbre, caos, que con seguridad nos va a visitar. Necesitamos nutrir adecuadamente cuerpo y mente, y no hablamos ya de alimentarnos adecuadamente, hoy ya no es suficiente. Alimentarse no es nutrirse, eso fue válido en otro tiempo.

A través del MÉTODO LIFE IN MOTION by MK, ofrezco a las organiaciones contenidos de salud aclaratorios, así como pautas sostenibles y herramientas sencillas para nutrir el cuerpo adecuadamente, en función de las características físicas y energéticas de cada persona, su actividad laboral y cotidiana.

Con los pasos adecuados, bien entendidos y adaptados a los ritmos de hoy, logramos el equilibrio, la calidad de vida, la salud y el rendimiento que todos necesitamos para vivir al máximo de nuestras posibilidades energéticas.